Los Galdon

Vecinos de Qualdris

Los Galdon son una familia de Pecheros, campesinos prósperos, respetados por su trabajo duro y su generosidad con los más desfavorecidos. Viven cerca del río Glinda, rodeados de campos de cereal dorado y algunos manzanos. Su casa es una construcción robusta de piedra y madera, con el tejado cubierto de musgo y humo saliendo de la chimenea. La Hacienda de los Galdon es un punto de referencia para los vecinos de las aldeas cercanas y un lugar donde nunca falta un plato caliente ni una palabra amable para el viajero cansado.
La familia Galdon cosecha un par de parcelas de cereal, una para ellos, y otra para el Conde Sedris además de tener algunas vacas, cerdos y gallinas para comerciar en Qualdris con sus productos.. Es habitual que el Conde Sedris haga una parada en la casa cuando su camino lo lleva cerca. Barent Galdon y el Conde tienen la misma edad y parecen tener una buena relación (según dicen los rumores). El padre del Conde Sedris, Adar Meleken luchó en la Batalla de Geda (687 AT) junto con el padre de Barent y en reconocimiento a sus servicios otorgó al padre de los Galdon las prebendas de las que hoy disfruta la familia y por lo visto ambos hombres trabaron amistad (o algo similar debido a sus diferencias de nivel social) lo que llevó a que sus hijos conservaran esa relación. Algunas historias cuentan que el padre de Barent sacó a un gravemente herido Adar Meleken del centro de la batalla cuando esta ya estaba perdida, pero los posibles testigos han ido desapareciendo, principalmente por los estragos de la edad.

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Los Galdon

Barent Galdon, el cabeza de familia, es un hombre de manos grandes y rostro curtido por el sol y el viento. Su voz grave y su risa franca son bien conocidas en la comarca, y muchos acuden a él en busca de consejo o ayuda cuando las cosas se tuercen. Suele ir habitualmente por Qualdris en busca de trabajadores, para reparar herramientas y quizás si le da tiempo acercarse a “El Descanso de Genin” tomarse una sidra mientras charla con Fynygyn y su clientela.
A su lado, Mirella, su esposa, mantiene la casa y la familia con una energía incansable. Es práctica y resolutiva, y su habilidad para organizar la cosecha y a los trabajadores es casi legendaria. Aunque a veces echa una mano en los campos, sobre todo en época de cosecha, Mirella se dedica a la organización (tema en el que Barent no sobresale). Ella se asegura que no falten suministros para la familia y sus trabajadores, que a nadie le falte algo de ropa cuando empieza a apretar el frío y, en general, cuida de que a la gente a su cargo no le falte de nada. Dicen que sus guisos son los mejores de la zona, y que siempre tiene una sonrisa para los niños y una mirada firme para los holgazanes.
Jorun, el hijo mayor, ya casi es un hombre. Alto y fuerte, ayuda a su padre en el campo y sueña con tener su propia parcela algún día. Es curioso y siempre está dispuesto a escuchar historias de viajeros o a aprender algo nuevo. Los más ancianos del lugar dicen que es el vivo retrato de su abuelo.
Lira, su hermana menor, es ágil y despierta; se encarga de los animales y del huerto, y tiene una habilidad especial para calmar a las bestias, hacer crecer plantas en lugares donde nadie podría y encontrar setas o hierbas útiles en el bosque cercano. Ambos hijos han crecido entre el trabajo y la responsabilidad, pero también entre el cariño y la confianza de sus padres.
Durante las épocas de mas trabajo en los campos, la casa de los Galdon se llena de vida. Varios jornaleros de la zona —jóvenes de familias vecinas, algún pariente lejano o campesinos sin tierra— trabajan codo con codo con la familia. Aunque Rurik, un muchacho de fuerza notable y buen humor contagioso, y Sela, una joven callada pero eficiente, son habituales en estas fechas.
Aunque son pocos los que disfrutan trabajando en los campos hacerlo en la hacienda de los Galdon siempre es una buena elección para los que buscan trabajo. Cuidan bien de su gente e intentan mejorar sus vidas.

LA DESAPARICIÓN DEL CONDE

Barent está muy preocupado por la desaparición del Conde Sedris. Más allá de compartir amistad (o algo que se le parece), Barent sabe que si el Conde no aparece tarde o temprano los buitres posarán su mirada en el condado de Osel, aunque confía completamente en Lady Thilisa para manejar esos asuntos del Condado
Por otro lado anda siempre “investigando” el asunto. Habla de ello con los lugareños, con los clientes de las tabernas donde para y con los viajeros que vienen y van y se acercan por sus tierras, a la espera de escuchar una pista que le permita descubrir donde está Sedris.
Si alguien insinúa cerca de él que el Conde podría estar muerto o algo en contra de la familia Meleken es probable que las grandes manos de Barent no solo sirvan para recoger cebada.