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Ready Player One?. NO

 

No quería ir. Mi instinto gritaba “alarma, alarma” cada vez que veía un trailer. Ni siquiera el DeLorean de Regreso al futuro me hacía decantarme por ir a verla. Pero soy débil con Steven Spielberg. Siempre pico. Siempre hay una voz que me dice “es Steven, ¿que puede salir mal?”. Pues oiga, prácticamente, todo.

Y es que Ready Player One no hay por donde cogerla. Cumple una parte de su función, que es mantenerte en el asiento del cine preguntándote que nueva friki-referencia viene en el próximo fotograma. En eso cumple a la perfección. Cientos, quizás miles (llega un momento que ya no les prestas atención) de referencias a la cultura friki-pop de los 80, 90 y algo de los 2000. Y si, no voy a negar los momentos de sonrisa con la aparición de los soldados de Halo, algún personaje de Overwatch, mi querido DeLoeran, la Atari 2600, etc… pero con eso no haces una película. La película se hace con la historia, y ahí es donde curiosamente Spielberg falla. El tío que nos ha contado las mejores historias de todos los tiempos (con permiso de Tolkien y Asimov), falla estrepitosamente al contar una historia de amistad, amor y compañerismo. Lo suyo, su terreno. La historia que de una manera u otra siempre cuenta Spielberg, esta vez no ha sido capaz de traducirla a la pantalla.

Creo, de todas maneras, que el problema también es mío. No llegué a empatizar con ninguno de los personajes principales. Thye Sheridan no me llama la atención ni en su versión humana (Wade) ni en su avatar digital (Parzival). Y eso ya es empezar con mal pie, ya que siendo yo un jugador habitual de videojuegos desde hace unos 30 años, friki desde que tengo memoria y aficionado a las nuevas tecnologías y la programación era de esperar que el personaje me enganchase con alguna similitud, pero nada. Cero. El tío es tan empático como una piedra.

 

AVISO. Posibles Spoilers

Ella, Olivia Cooke, me parece un personaje poco desarrollado. Art3mis / Samantha es más lista, más lanzada y mas consciente de lo que se juegan. Y con todo queda siempre en un segundo plano a la sombra de Sheridan que no sabe por donde le da el aire. El resto de compañeros, Aech, Sho y Daito tampoco completan lo que debería ser una pandilla a lo Stranger Things. Y es una pena, porque material había, sobre todo con el giro (cantado) de que Aech iba a resultar ser “ella” en vez de “él”.

Y la crítica final del reparto principal llega con Ben Mendelsohn. Un señor que no me gustó mucho en Rogue One, pero que cumplía lo suficiente para no molestar demasiado ya que el malo principal de Rogue One no es una persona en concreto, es el Imperio en general. Pero aquí se le da la batuta de equipo de malvados, y no sabe que hacer con ella. Haciendo de un malo bastante incompetente y que recuerda en sus acciones algunas grandes compañías de videojuegos en cuanto a compras in-game y subscripciones premium.

No tengo claro si Ready Player One es fiel o no al libro original, no lo he leído ni tengo intención de hacerlo a corto plazo, pero es posible que todo esto solo sea que el libro no mola tanto como dicen. No se, no termino de entender como teniendo tantos buenos ingredientes la película sea así de sosa. También puede deberse a que a lo mejor yo me estoy volviendo un viejo cascarrabias, todo puede ser. De todas maneras ayer leí en algún lado que Ernest Cline, autor de la criatura, está preparando la continuación. Veremos a que sabe Ready Player Two.

Reflexión final: Y lo que más me jode es que he coincidido con la crítica de Carlos Boyero, lo peor que le puede pasar a una persona que le guste el cine.

 

Como punto final decir que la elección de algunos temas clásicos de los 80 mola un montón, y que la música compuesta por Alan Silvestri es tan aburrida como la peli.

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